¡Emprende! (¡Búscate la vida!)

Veo tanta discrepancia entre el discurso de “¡emprende!” y las condiciones reales que después se aplican a quien monta su empresa que quiero poner mi grano de arena para compensar semejante falso entusiasmo…. que cuando dice ¡emprende! en realidad te está diciendo ¡búscate la vida!.

Y que si te estrellas creas que ha sido tu culpa cuando en realidad no pagarás a la Seguridad Social en proporción a lo que ingresas, ni tendrás ayudas administrativas (el discurso oficial es una cosa, la realidad muy distinta, son todo trabas y un inmenso descontrol oficial), que cada vez que te animan a emprender es con un banco al lado para que te “entrampes”… y muchas más pegas que te puede contar cualquier persona que tenga su empresa.

Traduzco dos artículos, “El peligroso ascenso del discurso del emprendimiento” y he puesto extractos traducidos de “¡No montes tu empresa, chico!”. Del segundo copio aquí la parte más valiosa, por si da pereza leerse los dos artículos.

Los primeros años de una empresa son como una adolescencia terriblemente incómoda. Trabajarás como un chino. Gastarás la mayor parte de tus energías en cosas que al final se desecharán. Vivirás al borde de la pobreza.

Pero aún queda la peor parte: Cada empresa con la que compites tiene ventaja sobre ti. Conocen el sector. Tienen clientes e ingresos. Tienen su sistema de gestión de nóminas ya en marcha. ¿Sabes lo de que “una mirada fresca” y “la mente de principiante” son admiradas como ventajas?. Bueno, el 99,4% de las veces son un lastre.

 

 

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El peligroso ascenso del discurso del emprendimiento. 

Artículo original: “The Dangerous Rise of Entrepreneurship Porn”.
Autora: Morra Aarons-Mele. Harvard Business Review. 
Traducción y adaptación propias.

“Sir Richard Branson han proclamado 2014 “El año del emprendimiento”. Abundan los reportajes apasionantes: Historias excitantes de gente joven y mayor que se sacudió el yugo y comenzó su propio negocio. Es todo sobre “adiós oficina, hola libertad”, vitalidad, creatividad.

Alimentado por los medios de comunicación y la cobertura dada por internet a un estilo de vida idealizado, este “discurso del emprendimiento” muestra una realidad retocada en la que todo trabajo aporta algo importante y en la que dirigir tu propio negocio es una vía de conseguir una mejor armonía entre el trabajo y la vida.

Pero la realidad de empezar y llevar tu pequeño negocio es distinta de la fantasía. Y algo debo de saber, porque dirijo uno, y estoy casada a alguien que ha sido empresario toda su vida. Poner en marcha tu propia empresa no significa liberarse de la rutina cotidiana; significa que toda la responsabilidad es tuya, siempre, incluso si es domingo por la mañana o viernes por la noche.

Además, es imposible que cada estudiante con su reciente licenciatura pueda lanzar con éxito su propia empresa. Parte de mí quiere llorar cada vez que conozco otra estudiante para la que la idea de unirse a una institución respetada y ya existente no puede competir con la idea de crear la suya propia.

Muy pocas personas jóvenes de las que conozco quieren trabajar para algo que ya existe. Al revés, quieren crear NUEVAS empresas. Quieren trabajar de acuerdo con sus propias reglas, no las de sus superiores. Parte de esto es la juventud, pero seguro que parte es lo que esta juventud ha visto: Sus padres y amistades más mayores dejando atrás la rutina, donde no había reconocimiento y les juzgaban con los criterios equivocados. Mujeres que abandonan trabajos de alto nivel una vez tienen descendencia y ahogadas por un deseo de ser a la vez buenas madres y buenas trabajadoras, y hombres que no pueden expresar su necesidad de conciliar una vida en casa y en el trabajo.

Fui a la Universidad para estudiar por qué la gente —las mujeres en particular— dejan el trabajo y cómo sus superiores pueden ayudarles a permanecer. También fui para escapar de mis propias luchas con un frustrante ambiente empresarial; dejé 10 trabajos antes de cumplir los 31. Desde entonces, he pasado horas entrevistando especialistas en capital humano y a los hombres y mujeres que habían abandonados empresas.

Empiezo a sospechar que el ascenso del “discurso del emprendimiento” es al menos tanto sobre escapar de una empresa como empezar una nueva. A la mayoría de la gente en EEUU no le gusta su trabajo. Los datos sobre insatisfacción en el trabajo, en concreto en ambientes empresariales, muestran:

• Dos millones dejan sus trabajos voluntariamente cada mes (Bureau of Labor Statistics)
• 74% de la gente se plantearía a día de hoy buscar un nuevo trabajo por cuenta ajena.
• El 32% está buscando un nuevo trabajo.
• Sólo el  47.3% de personas con trabajo en EEUU sienten satisfacción en su trabajo. (Conference Board)
• La mayoría no se sienten compromiso con su trabajo (Gallup)
• Las personas con su empresa suelen tener una visión más optimista de su futuro que las que trabajan por cuenta ajena (Gallup)

El escapismo empresarial crece en este ambiente. Un estudio conjunto de INSEAD/Princeton muestra que “los motivos no pecuniarios son más importantes que las motivaciones económicas para quienes empiezan un nuevo negocio. Uno es autonomía: La gente quiere ser su propio jefe. La otra es la realización, que es a menudo más sobre tener una visión de un producto o un servicio. Pero sus superiores no les dan la libertad para desarrollarse dentro de la estructura empresarial. Esa es la clave”.

Aparte de estos nobles deseos, los datos [inglés] muestran que los trabajos más efectivos con gente feliz no son necesariamente start-ups. El criterio que define los puestos de trabajo felices son que se puede conciliar trabajo y vida, que el trabajo supone un reto  y se aprende, un clima de respeto y confianza, que haya apoyo de superiores y la seguridad financiera. Para mí, ninguno de esos se traduce como “pequeña empresa”.

Cuanto más dure la fantasía del emprendimiento y los medios continúen produciendo ese “discurso del emprendimiento”, más débiles se volverán nuestras instituciones ya establecidas. Los datos sobre cómo crear empleos efectivos son claros, y se pueden resumir en: Crea un entorno en que se trata a la gente como personas adultas. Céntrate en que se rindan cuentas, no en las horas en la silla. Permite que puedan vivir su propia vida.

Un amigo que tiene una empresa de servicios me contó algo escandalizado que su trabajadora más rentable era una madre soltera que trabajaba a tiempo parcial. Por lo que este año le dio un gran bonus. Aún trabajando para otra persona, ella se siente reconocida y premiada. Y siendo parte de una organización mayor, ella puede pasar más tiempo con sus criaturas. Este tipo de historia no abunda, pero no tiene por qué ser así.

El emprendimiento siempre puede parecerle una historia excitante a los medios, pero nuestras necesidades a la hora de trabajar son mucho más que zeitgeist empresarial. No todo el mundo podemos empezar el nuevo Facebook, pero nos merecemos un trabajo donde se reconozca cómo resolvemos las cosas y las cosas únicas que aportamos. ¿Qué tal si 2014 es “el año de trabajar para otra persona y que te guste”?”

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¡No montes tu empresa, chico!
(Don’t Start a Company, Kid”, por Aaron Hillegass)

(…) En enero estaré de facultad en facultad suplicando a estudiantes a punto de graduarse que pidan trabajo en Big Nerd Ranch. Los casos más prometedores me dirán algo como “Voy a montar mi propia empresa con un amigo. Es como Instagram pero para fotos de las mascotas”.

Este post es por qué montar tu propia empresa es simplemente una estupidez. Y lo sé: Yo monté una empresa exitosa.

Tienes más probabilidades de fracasar de lo que crees. Casi todas las historias que has leido sobre montar una empresa terminan con una exitosa empresa al final. En realidad, la mayoría de las empresas fracasan. (…)

Se infravalora el papel de la suerte en el éxito o fracaso. ¿Tienes una buena idea?¿Eres el tío más listo que conoces?¿Tienes asesores de negocios con experiencia?. Y piensas, “La regla de “la mayoría de las empresas fracasan” no se aplica a mi empresa”.

Has subestimado enormemente el papel de la suerte.

(…) Si lees las entrevistas a personas con éxito en sus empresas, te dirán que contar con el mejor equipo de personas fue lo importante. Otras te dirán que una estrategia cuidadosamente planeada. O los valores. O la pasión. O sus inversores. O un pasado fracaso y cambiar a partir de ahí. O el compromiso para hacer algo grande. ¿Por qué tantas opiniones distintas? Sospecho que poca gente valora el papel de la suerte en su éxito. O, más importante, el papel que la suerte jugó en los fracasos de otras personas.

Los primeros años de una empresa son como una adolescencia terriblemente incómoda. Trabajarás como un chino. Gastarás la mayor parte de tus energías en cosas que al final se desecharán. Vivirás al borde de la pobreza.

Pero aún queda la peor parte: Cada empresa con la que compites tiene ventaja sobre ti. Conocen el sector. Tienen clientes e ingresos. Tienen su sistema de gestión de nóminas ya en marcha. ¿Sabes lo de que “una mirada fresca” y “la mente de principiante” son admiradas como ventajas?. Bueno, el 99,4% de las veces son un lastre.

Cuando montas una empresa, la economía de escala va contra ti: Tener un empleado supone un gasto estructural tan grande como tener cien. El valor de especializarse va en tu contra: Te pasarás horas haciendo cosas que le llevarían 10 minutos a otra persona (He hecho cada trabajo en Big Nerd Ranch, la mayoría bastante mal).

Cuando tienes Suficiente, el dinero extra significa poco. He estado sin un duro y es una mierda. Tener Suficiente es flipante. ¿Cómo definirías “Suficiente”? Suficiente significa que puedes invitar a un amigo a comer y no tienes que preocuparte por cuánto cuesta. (…)

Intentas solucionar problemas. Cuando montas una empresa, buscas un problema que resolver. Esperas que el problema sea real, que nadie haya tratado de resolverlo y que alguien vaya a pagar por tu solución. Pero no lo sabes con certeza.

Cuando trabajas para una empresa (…) te ponen delante un problema que resolver. “Este”, dirán “es nuestro problema y este un buen fajo de billetes. Por favor crea una solución”. No hay nada que averiguar.

La cosa es, las viejas empresas están desesperadas por innovación y tienen los medios para llevar sus ideas a concluir satisfactoriamente. Tú probablemente tienes miles de clientes el mismo día que empiezas. Hay una satisfacción que se deriva de ser realmente útil en este mundo.

La mejor parte de crear una empresa es definir una cultura. Si puedes encontrar una empresa que tenga una cultura que te guste y te pague lo Suficiente por resolver problemas, trabaja para esa empresa. No montes la tuya.

 

¿Y por qué esta ley de seguridad ciudadana?

Seguramente a estas alturas quede poca gente —supongo— que no se haya enterado qué ley de seguridad ciudadana pretende aprobar el PP; aquí se pueden ver con detalle las multas. Veo a mi alrededor que produce, como poco, sorpresa. Yo me veo repitiendo muy a menudo “Te lo diiiiije”.

Es fácil prever qué línea seguirán. Sólo hay que haberse leído algo escrito años antes de la crisis, “La doctrina del shock” (12 euros), o en su defecto haberse visto gratis el documental del mismo título (hay versión online subtitulada y doblada). Al verlo es fácil dejar de lado todo lo que cuenta sobre shocks eléctricos y demás. Es fácil centrarse en su explicación como una clase de Historia, sabiendo dónde ha pasado antes lo que nos está pasando ahora en Europa.

A eso hay que sumar particularidades propias de España —por un lado la herencia política, el intentar pasar página sin haberla leído y por otro quiénes controlan la Bolsa, familias que han estado ahí muchas muchas décadas) que dan este resultado al que hemos llegado. Como dice Íñigo Sáenz de Ugarte, periodista, “Estábamos avisados. El ministro preconciliar del Interior había anunciado una batería punitiva de medidas para conseguir lo que denominó la “paz social”. Si apetece leer un artículo sobre el tema por este periodista, este es el enlace: “La ley de la patada en la calle”.

Lo bueno de escribir este post es que a partir de ahora ya solo tengo que enlazarlo en lugar de escribirlo otra vez :-)

Por qué la gente más joven se está yendo de Facebook

“La razón más importante por la que la gente más joven se está yendo a aplicaciones de mensajes [Whatsapp, LINE, etc] es porque esas aplicaciones ya no son únicamente para enviar mensajes. Son redes sociales. Los mejores ejemplos están en Asia, con plataformas de mensajes como KakaoTalk (Corea del Sur), WeChat (China) y LINE (Japón). Todas tienen decenas de millones de usuarios, con WeChat por encima de los 200 millones, y llevan sus servicios más allá de los mensajes, ofreciendo juegos, emoticonos (stickers) y poder compartir música. Antes de que desprecies los emoticonos por ser una chorrada, debes saber que son una buena fuente de dinero para LINE: De los 58 millones de dólares de ventas hechas en el primer trimestre de 2013, la mitad vienen de vender juegos y el 30%, aproximadamente 17 millones, de la venta de sus 8.000 iconos diferentes. Algunos son gratis o, en España, donde hay 15 millones de usuarios registrados, cuestan 1’99 euros. A menudo los usuarios eligen emoticonos en lugar de palabras cuando necesitan expresarse, según uno de los ejecutivos de LINE. Se sabe que ha ayudado a parejas a superar sus discusiones el tener emoticonos variados para pedir perdón.”

Traducción propia. Fuente: http://www.businessinsider.com/teens-deserting-facebook-for-messaging-apps-2013-11#ixzz2kL1jGNL1

Cuando se pierde la confianza, se pierde todo

Esto se puede aplicar a relaciones de pareja, a hacer negocios con alguien, al decidir en qué banco dejas tu dinero… Si contratas un seguro, pagas durante meses, años y el día que tienes un accidente pasan de ti ¿sigues confiando en esa empresa?. Si contratas con una agencia de viajes y el día que van las cosas mal no se responsabilizan de nada ¿vuelves a viajar con esa empresa?. Una vez has perdido la confianza cuesta volver a fiarse. Al contratar servicios (telefonía, un seguro…) no importa sólo el dinero, de lo contrario todo el mundo estaría con el más barato. Importan muchos más factores alrededor. Entre ellos si te fias de lo que te dicen.

Después de ver el engaño que le han hecho a mi pareja en Orange (regalo de un televisor que en realidad depende de plazos que sólo ellos pueden controlar y cuando llega el día, “¡oh, se ha agotado!”. Que si se acaban esos televisores, te dan otro modelo…y que no sea así. Que resulta que el móvil LG Optimus G sea muy resbaladizo y que, si lo dejas cargando en una mesa con la vibración activada, se cae solo. Y que de eso no se hagan responsables… Mejor poner una funda ¿verdad?. Pues es que resulta que Orange, o la Fnac, o los chinos, nadie tiene todavía fundas para ese móvil por ser nuevo… Y aún con todo eso la respuesta de Orange es que “ah, te jodes, tu paga tu cuota de 30 euros al mes (IVA no inc), el resto nos da igual”.

Viendo el panorama (estoy también en Orange) me resulta imposible fiarme de las ofertas que me llegan como SMS prometiendo recortar la factura, de llevarme móviles… ¿dónde me van a dejar tirado?.¿Qué letra pequeña me espera escondida?. Pagaba un extra por los servicios extras que en algún momento puedo necesitar. Si esos extras pueden evaporarse en el aire de un día para otro, creo que la opción natural debería ser hablar, como en cualquier relación. Pero como es tan complicado, y como ya no sabes si fiarte… la cosa es cambiar de relación. Mis amistades tienen relaciones a largo plazo con Pepephone, con lo que aunque no tengo confianza extra hacia la Pepe, sí la tengo hacia mis amistades.

Lo siento, Orange, no es nada personal. Simplemente que lo nuestro no funciona. El rosario de tu madre no te lo devuelvo, el iPhone tampoco, que lo he pagado de sobra con mis cuotas mensuales.

Los santos inocentes
de este siglo

Si vives en un pueblo y, cuando llegan las fiestas, sales a cantar al escenario y te abuchean, tiran tomates, critican… tienes claro que cantas mal. Si te vas del pueblo a la capital, sales a cantar y te van contratando una y otra vez, y te van pagando cada vez más, y te contratan en otros países, ya tienes claro que el problema no lo tenías tú, lo tenía tu pueblo.

Eso mismo uso para hacerme una imagen de España, dos ejemplos similares a ese que hubo casi a la vez. Y en los dos casos se dio la misma coincidencia: El día que España les decía que no valían, el mundo les decía que sí.

El primero, Diego, el joven gallego que, casualidades de la vida, recibe el mismo día una carta donde se le comunica que le deniegan una beca Ramón y Cajal por no dar el nivel… y el premio al mejor físico joven europeo.

El otro, Nuria, una científica que es parte del equipo que clonó celulas madre en proyecto con reconocimiento mundial …tras haber sido despedida por los recortes en Valencia, dentro de un ERE. «“La tiraron porque era de las más baratas de echar”, dice un antiguo jefe». Y se dio la coincidencia de la misma manera: “Justo el día que me dijeron que me echaban, me llegó la noticia de que me aceptaban en el laboratorio de ciencias de reproducción de la OHSU”.

Para mí estas dos situaciones no son “señales” de nada sino uno de miles de ejemplos de la impresión que tengo de una distorsión descomunal entre lo que pasa dentro del país y fuera, como si viviéramos en una autarquía intelectual, como si fuese valioso ser “different” por la razón que sea, como si no se quisiera ver el abismo. O no se supiese que lo hay. Hay ejemplos más políticos y que por tanto polarizan más las opiniones, pero choca ver como Europa considera ilegal la manera en que se echa a la gente de sus casas, pero España ignora ese aviso y se sigue haciendo igual.

Y no fue un error ese aviso: Poco después el Parlamente Europeo dio el Premio al Ciudadano Europeo 2013 a la PAH (Plataforma de afectados por la hipoteca) y las reacciones de miembros del gobierno es… no tengo palabras. “Como esperpento no está nada mal” (Esperanza Aguirre).  “Es una patochada inadmisible que dice mucho de la credibilidad del Parlamento Europeo cuando toma este tipo de decisiones” (Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid). “Hoy el premio es a Ada Colau y mañana puede ser a Batasuna” (Iturgaiz, eurodiputado).

Lo que era una sensación sobre como veía a España se me confirma con estas cosas. Como Los Santos Inocentes. Como el cortijo. Donde hay que dar las gracias por tener trabajo. Donde sobre todo hay dos clases, una alta y una baja (que se autodenomina media-baja). Curiosamente (o no) el título del informe enlazado en el último link se llama “Adiós a las clases medias”.

12 goles contra Malta

En 1983 se dio una remontada futbolística muy recordada: Marcar 12 goles a Malta en un partido que clasificaba a la selección española para la Eurocopa. Pero la hazaña de las remontadas es habitual, ahora se vuelven a recordar remontadas históricas, después de los desastres del Barcelona y el R.Madrid en la Champions. Hay todo un historial. Y no sólo en fútbol. En tenis también se han hecho muchas remontadas recordadas.

Es decir, parece que nos hace falta perderlo todo para conseguir la adrenalina suficiente para remontar. Es lo que me da impresión que va a pasar con las 150 familias desahuciadas por día, una cada 15 minutos. O con la desaparición de la tranquilidad de ir al urgencias si lo necesitas, porque ahora no sabes si te va a llegar una factura de miles de euros. Perder pensiones, sueldos, derechos laborales…

Quizá entonces, cuando no se pueda estar peor, surja las ganas de remontar.
Por ahora yo no veo esas ganas.

Proyecto “Una vida completa”

Qué fácil resulta hablar de lo complicado que es sacar un proyecto adelante. Casi sabemos lo que tenemos que contar: La vida medianamente tranquila que teníamos antes, la decisión que tomamos un día de embarcarnos en un proyecto, las dificultades y miedos que tenemos al principio, las personas que encontramos por el camino y nos ayudan a superar nuestros miedos y dificultades…

Si hemos superado esa primera etapa ya podemos contar cómo montamos nuestra primera empresa, o despacho, o registramos nuestra primera marca, y empezamos a luchar para sacarlo adelante durante un año, dos, tres… A veces con sustos inmensos. Con disgustos. Pero que si llegamos a superarlos, se consigue sacar adelante nuestro proyecto.

Y al final podemos sentir el orgullo de estar con nuestras amistades/familia/pareja/etc compartiendo el placer de haber conseguido llegar donde llegaron antes otras personas a quienes admiramos.

Todo esto estaría muy bien, y me podría valer de guión para mi vida si, aunque sea un relato tan parecido a tantos que hemos oído mil veces, no se pareciese tanto al viaje del héroe descrito por Campbell en los años 50.

Es fácil la imagen del héroe, del cowboy, si pensamos en el mundo de los años 50, donde alguien iba a estar en casa trabajando y encargándose de “minucias” como saber dónde conviene ir a hacer la compra, limpiar el cuarto de baño, encargarse de las criaturas, lavar la ropa, cocinar, estar pendiente de los recibos, de si queda algo en la nevera… Me recuerda a la poetisa feminista negra que escribía poemas cortos porque no podía permitirse dedicar horas y horas a la poesía…

Pero yo para mi trabajo —ahora dividido en muchos proyectos (eventos y actividades diferentes, blogs, cuentas de twitter, producción, pensar cómo dar un buen servicio, activismo, traducciones, charlas…)— me resulta mucho más útil utilizar una mitología diferente: La de la madre.
(la que lo hace consciente de dónde se mete, no porque lo hace todo el mundo).

Es la idea central de mi referente: Las madres deciden un día meterse en el lío de tener retoños. Y lo hacen pensando en sacarlos adelante a todos. No valoran dejar a uno abandonado si ven que el retorno de lo que invierte no le compensa… ¿Sigue cumpliendo el objetivo inicial?¿Le sigue pareciendo una buena idea?¿Se lo puede permitir? Pues adelante con ese retoño.  Y aparte del proyecto “Descendencia”, muchas de ellas tienen el proyecto “Casa”, el proyecto “Pareja” y unos cuantos más. Y muchas muchas muchas consiguen llegar a todos los platos y mantenerlos girando durante décadas. Y recogerlos sin grandes estropicios.

Por eso, seguramente no es casualidad, me inspiro, admiro y pido consejo (si me lo dan) a empresarias —como Begoña, una amiga, eficacísima— más que empresarios. Y si tienen criaturas o son capaces de llevar varios proyectos (empresariales y vitales) a la vez, mejor. Porque como en las relaciones amorosas, como en los miedos y errores de la vida, creo que ellas tienen la educación sentimental (o menos exigencia de ese rol de cowboys) de compartirlos, contarlos y, en definitiva, ser alguien más de carne y hueso, y no un héroe al que le veo mucho de película y poco de real. Salta todo por los aires cuando personajes admirados por su trabajo como Einstein, empiezan a resultar repugnantes al ir averiguando sobre su vida privada. Casos de misoginia hay a puñados. O vidas con un halo de antihéroe, bohemio y autodestructivo que es la otra cara de la moneda del mismo mito, el héroe.
No, gracias.

En esa lista de mujeres fueron apareciendo Eva Lootz en la facultad, a Xenia que me hizo cambiar la manera en que veía el diseño, a Raquel Pelta que fue la primera superwoman capaz con todo que conocí en el diseño, mi pareja —que es capaz de llevar alegremente trabajo, medios, participar en proyectos compartidos conmigo, familia, nuestra relación…—, Dossie y Janet (dos autoras, sexagenaria una de ellas, a quienes admiro), Cunning Minx… Seguro que me olvido de unas cuantas, porque han sido muchas las que han influido y siguen influyendo. Admiro el trabajo de hombres y mujeres, independientemente de su género. Pero es la capacidad de llevar todos los proyectos a la vez lo que admiro de algunas de ellas.

Superman vuela, la gente se muere de un sólo disparo, aparece la vecina y surge hacer un trío. Esas cosas están bien para las películas, para los ratos de ocio. Pero para la realidad prefiero otros referentes que me cuenten, de verdad, cómo son las cosas, y no cómo quieren presumir de sus dramas y proezas, sea en el bar o dando una conferencia.

Igual este enfoque resulta demasiado ¿sentimental?. Precisamente, ahí está algo de lo que huyo: Es el relato del héroe, el del cowboy, el que exige que el relato de empresa no sea sentimental, íntimo, no tenga más que aciertos y errores, más que proezas y dramas, grandes pruebas a superar y grandes recompensas. Hay cosas pequeñas por las que también vale mucho la pena levantarse e ilusionarse todos los días.

(Edit 15 abril) Tanto liarme, al final olvidé poner la idea central, el mantra que repito siempre: Tener criaturas quita horas de sueño, da mucho trabajo, es para siempre (para lo bueno y para lo malo). Pero también da muchas alegrías y satisfacciones. Así veo mis proyectos.

 

¿Por qué estoy tan callado?

Durante estos meses que no he escrito aquí, que no he tuiteado casi nada, no he parado. Supongo como nos pasa a la mayoría: Metidos en mil asuntos, lo que nos complica un poco actualizar nuestras caras más públicas.

En este tiempo:

  • He terminado la traducción de un libro que se publicará dentro de poco. Daré más detalles en cuanto tenga autorización.
  • He creado un par de marcas para otros eventos que he empezado a organizar, con sus webs correpondientes.
  • Acabo de poner en marcha tres eventos más. Lo ideal sería que funcionaran los tres ¡ojalá! pero ya veremos… 2013 parece que va a ser todavía peor que el año pasado. Veremos qué proyectos lo sobreviven.
  • Y bueno, la gestión inevitable asociada a todas esas facetas.

No va nada mal. Pero el blog, esa parte de difusión que me gusta tanto, se resiente. Me gustaría llegar a todo todo el tiempo. Pero las 24 fichas que me dan cuando comienza cada día no llegan para todo, hay que decidir…

La web del Senado: Mis 5 preguntas.

Por lo visto la web de Senado no funciona bien, tiene numerosos fallos. No sólo los del artículo. Ya he visto por ahi que por ejemplo, la web no será indexada. ¿Para facilitar el encontrar información en la web no deberían hacer lo contrario?. El que no funcione es algo que resulta chocante, habiendo costado 437.000 euros. Lo mismo que cuesta un boceto de Goya. Debe ser toda una obra de arte… Cuesta lo mismo que lo que consiguió ahorrar la Consejería de Sanidad de Canarias en su factura de la luz con su proyecto de Eficiencia Energética. Lo mismo que el total de lo que Murcia destinó al mantenimiento de centros y servicios destinados a personas discapacitadas de todas las asociaciones de la Comunidad. Lo mismo que destinó a la CAM a 91 proyectos de voluntariado ambiental.

En estos casos sólo me pregunto 5 cosas:

  1. ¿Quien la encargó?
  2. ¿A quién se le encargó?
  3. ¿Por qué se encargó a esa empresa y no a otra?
  4. ¿Quién estaba supervisando el trabajo y la entrega?
  5. ¿Quién decidió que se había cumplido lo acordado y que se pagaba?

Claro que no puedo arriesgarme a preguntarlo: En este país sale caro hasta preguntar